Desde el primer momento en que debí tomar una decisión, supe que la docencia era la carrera que debía elegir, cierto es que la preparación académica que recibí en la Escuela Normal del Estado de Chihuahua, me brindó elementos valiosos para llevar a la práctica esta bonita profesión, sin embargo es muy distante la teoría a la práctica.
Conforme se va desarrollando el quehacer docente se van acumulando experiencias, tanto positivas como negativas, y es precisamente de ellas de las que se debe aprender día a día.
Considero que en el caso de quienes trabajamos en el nivel medio superior, además de las experiencias de aprendizaje que podemos experimentar en nuestra relación con los jóvenes, tenemos la oportunidad de conservar un espíritu fresco, lleno de vitalidad, ya que son los chicos quienes irradian esta energía, misma que debemos aprovechar.
Trabajar en la preparatoria con la asignatura de Taller de Lectura y Redacción, me ha brindado la oportunidad de transformar el pensamiento que tienen los jóvenes acerca de la lectura, ya que muchos de ellos, mediante la práctica de la misma, se van dando cuenta de que es una actividad que les gusta realizar y a la que antes no le habían dado importancia.
Otro aspecto importante de esta confrontación con la docencia, es darse cuenta de que los tiempos cambian y en ese sentido nuestra práctica también debe transformarse, muchos docentes pensamos que por el hecho de tener bastantes años de servicio, lo sabemos todo y que nada debemos modificar.
Así pues, confrontarme con la docencia me permite darme cuenta, para mi fortuna, que es una profesión a la que quiero y que al paso del tiempo me ha dado grandes satisfacciones. Se dice que no hay placer más grande en esta vida que trabajar en lo que te gusta, y es por ello que me considero afortunada.
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domingo, 11 de octubre de 2009
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